Cada bocanada de aire es fuego en mi garganta; se adhiere a mi piel y la desgarra con violencia. Los párpados son de plomo, moverme duele y los motivos para seguir aquí, habitando este cascarón, tiempo ha que han huido por la ventana.
Dame una razón.
Una razón
para respirar, porque prefiero ahogarme en mar abierto.
para despertar, porque prefiero saltar de un acantilado.
para seguir, porque prefiero preparar mi propia soga.
Una razón
que no sean las expectativas.
que no sean los demás.
que no sea tu amor.
Una razón
para ilusionarme de nuevo.
para reír a mandíbula batiente.
para sentir el calor del sol una vez más.
Mírame.
Que ya no puedo respirar sola.

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